KROPOS.7
miércoles, 12 de octubre de 2011
UN MAL TRAGO
(Se sirve una copa en la biblioteca vacía. Cuenta uno a uno los pasos que se acercan desde el pasillo, hasta oír la voz esperada, que se detiene en el umbral).
- Algo pronto para empezar con el güisqui, ¿no crees?
- Hace rato que empezó la fiesta. ¿Te sirvo uno?
- Aún no.
- Te lo pondré bien cargado, hasta los bordes y sin hielo.
- ¿Y eso?
- Porque será el último güisqui que disfrutes en tu vida.
- Veo que ya has dictado sentencia. Antes de oírme, como siempre haces
- Y yo veo que me has captado, como siempre dices.
- Podría explicarte lo del último envío, pero no lo haré. Llevo años sisándote un porcentaje de los cargamentos, porque sé conseguir mejores precios que tú.
- Olvidas que todo lo aprendiste de mí.
- Y tú olvidas que en este negocio no te puedes dormir en los laureles.
- Olvidas que los hombres de ahí afuera me obedecerán a mí.
- Sólo más o menos la mitad, y los convenceré para que se pasen a mi bando.
- ¿Cuándo?.
- Cuando estés muerto. Pero antes dejaré que acabes tu güisqui.
(Saca su revólver y le apunta a la cabeza con satisfacción. Se detiene a varios metros de distancia. Sin inmutarse apenas, su rival paladea el primer sorbo)
- Debiste aceptar mi copa, Willians.
(El otro aprieta el gatillo pero no hay disparo, tan sólo el chasquido del percutor sonando ridículamente en el centro de la vasta sala. Es ahora su rival quien empuña un revólver, de la misma marca y modelo que usa toda la organización)
- Uno de mis hombres se encargó de ir al vestíbulo antes que tú, localizar tu abrigo y vaciar el tambor. Luego mis criado te anunció que yo te esperaba en la biblioteca.
(Los dos matones surgen desde distintas puertas de la estancia. Esperan la señal de su jefe para comenzar)
- Además, no es güisqui, sino jerez.
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